MEDITACIÓN :: 18 :: MINDFULNESS: no hacer

Acabamos hoy el repaso a las ‘actitudes de mindfulness’, que suelen resumirse en 7 pero Jon Kabat-Zinn, quien las enumeró, a veces menciona 9 y, sugiere que es un tema que no termina, que quizás en la divulgación de mindfulness pueda seguir añadiendo alguna más en sus obras.
En definitiva, tú también puedes incorporar TUS PROPIAS actitudes de mindfulness; aquella mentalidad, actitud o punto de partida para dar contexto a la práctica de la ‘recolección’ o atención plena.
Este contexto puede irse desarrollándose a medida que vamos realizando nuestro recorrido y exploramos posibilidades de la mente. Puede ocurrir que a medida que vamos ganando claridad en lo que observamos, surja la pregunta de «qué queremos hacer con ello»… situándonos en un lugar en el que la claridad aporta libertad para elegir y en esta elección podemos incluir estas cualidades para acompañar, facilitar o potenciar mindfulness.
‘ACTITUDES DE MINDFULNESS: 07, no hacer’
A veces, cuando meditamos, traemos en nuestra mente la idea de lo que queremos conseguir y nos suele acompañar la ‘mochila’ de cumplimiento que nos lleva a querer hacerlo correctamente, hay una expectativa de resultado.
Es frecuente decir aquello de «no lo hago bien», «no se me da bien meditar»… Y aunque es una reacción perfectamente humana, no tiene cabida en esta experiencia porque no es posible «hacerlo mal». El hecho de darnos cuenta de que nos distraemos, de que nos cuesta, de que estamos dispersos o nos falla el foco, es un ejemplo de ESTAR MEDITANDO, porque estamos OBSERVANDO lo que ocurre en nuestra mente.
En este recorrido, no necesitar llegar a un resultado es un punto de vista en el que dejamos de ser la persona que dirige lo que está ocurriendo a pasar a ser simplemente quien observa la experiencia. Recordad que adoptamos esta postura de observadores dentro de un contexto amable y acogedor donde no incorporamos juicio sobre aquello que observamos.
En el no-esfuerzo vamos creando un lugar en el que las cosas pueden ocurrir sin más. Soltamos el ‘rol’ de dirigir que a veces es un obstáculo para percibir con nitidez. Dejamos de ser responsables de todo lo que ocurre. Permitimos. No se trata de ‘no hacer’ o de ser indiferentes… En el momento de la práctica formal ELEGIMOS hacia donde dirigir nuestra atención; posteriormente nos encontramos con el vínculo entre la ELECCIÓN y LA RESPONSABILIDAD, cuando elegimos qué queremos hacer con esto que observamos.
Cultivando esta actitud de no tener que forzar o dirigir todo lo que ocurre, podemos funcionar y actuar de un modo más orgánico y donde la claridad nos permite diferenciar entre lo que podemos cambiar y lo que no. Ganamos lucidez para que, incluso en las acciones en las que intervenimos, podemos identificar DESDE DÓNDE tomamos esas decisiones, con la LIBERTAD de haber soltado parte de esas cargas o condiciones que son fruto de nuestra mente y sus construcciones.
Audio de la INTRODUCCIÓN:
Audio de la PRÁCTICA: mente de principiante
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